Sigo creyendo en el camino
en la poesía
en los pasos de noche
en los bares
en las mujeres que no tengan nariz grande
en la noche de plàticas
en el box
en el soccer
en las librerías leberínticas
en las películas bizarras
en los hoteles con vista al mar
en las iglesias sin curas
en la cerveza
en el sexo como estrategia
en el nacionalismo
Sigo creyendo
en el credo de todas las mañanas
y en las múltiples horas
en cada año
en cada semana
en cada latir
de un ojo que observa
en las orillas de un naufragio