Recuerdo cuando ponías la canción de la Llorona en esa vieja consola de sonido. Ahi estaba la Llorona, ahi estaban tus relatos, Juchitán y el abuelo, ahí estaban sus bailes y sus pretendientes, en esas tardes yo era un niño de 11 años.
Recuerdo, Norma, en esa mañana de 9 de octubre, me levanté y vi todos los muebles cubiertos con sabanas blancas, usted corrió hacia mí, me abrazó... sólo dijo Se fue ya... y entonces supe que la vida es también algo de muerte.
Norma, unas semanas antes le había dicho que tenía la solución para salvar a Isidro (mi padre),"simplemente había que cortarle el cabello y no parecería viejo"...claro,tú sonreíste y me dijiste que la vida y la muerte no sólo es cuestión de canas.
El 15 de mayo cumplió otro año Isidro, tú fuiste a ponerle sus flores, contaste las anécdotas, no se te borran ni una imagen de tu hombre, no se te olvida las locuras y el amor que por ti te tuvo...
Yo aquí en este puerto, recordándolos a los dos, escuchando , llorando y sintiendo Oaxaca en lo más intimo de mi ser. Norma le dedico esta noche una Guelaguetza entera y un beso con sabor a nostalgia.
Norma, te amo. Por su corazón y su oración estelar