Hoy me levantè de malas, sin querer pararme de la cama, me llama mi amiga Corina, què si no voy a llegar a la oficina para ver unos documentos, le contesto con voz adormilada, la mando a la mierda tiernamente y le confirmo mi asistencia en una hora y media....me estiro, salgo por fin rumbo al baño, pongo algo de mùsica, la agua caliente sale como para pelar pollos, quemado, un poco màs despierto, me rasuro, me veo en el espejo y detecto unas arrugas, algunas canas de màs, la melancolìa puesta en mis ojos...salgo del cuarto, abro el closet y elijo lo primero que veo para vestirme, amarro los zapatos tristes, y voy a la cocina en busca de un cafè, un biscocho o un pedazo de pizza olvidada en el refrigerador....vuelvo a la rutina de lavarse la boca, las manos y el coraje, cargo mi maleta y salgo nuevamente a la calle...entre tantos tristes que deambulan por Dìaz Miròn, por tantos perdedores que no encontramos la senda para mejorar el saldo de la vida...
Subo a la ruta Dìaz Miròn y mientras sigue su camino vienen en mi muchos pensamientos, cierto enojo por muchas cosas, por tantas decisiones que tome o las que no tomè, veo los puestos de comida, los voceadores vendiendo notiver, los niños que gritan para que los padres no los dejen en la escuela, veo y siento la soledad en estos dìas, a estas horas y en este lugar...
Son dìas de furia, no existe màs remedio que volver a echar aire a los pulmones, dejar que los muertos sigan muertos, ventilar fantasmas....un impulso me hace bajar en la estaciòn de central de camiones, entonces sin pensarlo compro un boleto para tamaulipas (norte de Mèxico), lo pido para la fecha que se me viene a la mente, quizàs es la señal que necesitaba, dicen que para males grandes, grandes remedios, entonces mi tiempo comienza a contar desde ahora hasta la fecha de salida del autobus al norte...cuando llegue la fecha sabrè que igual que una serpiente me mudarè de piel, no sè como vengan los dìas que faltan, los que llegaràn,sòlo tengo en la mente esa fecha donde estarà la decisiòn definitiva...es un suspenso y creo que por lo que resta del dìa no pensarè màs en ello.
Siempre me ha gustado tomar sin rumbo
la senda del perdedor se abre.