Igual que Horacio yo me pregunto si volverè a encontrarme con La maga, si el mundo de esta orilla la trae hasta mi, desde hace unas semanas ella y yo nos hemos convertido en ese parèntesis silencioso que no sabe emitir sonidos, cada cual en su planeta, cada quien haciendo lo que la rutina y el mundo nos hacen hacer, seres que ahora se ven en secuencias pasadas con presente solitario.
Sin embargo la ciudad està llena de ella, los objetos, el mar que en este mes ha estado con mareas altas, las palabras que ocupamos, las ocurrencias que se las oigo a otros, los ecos de la risa que nos inundaba por un mal chiste o por una locura compartida. Cuando alguien se vanos inundamos de otros ellos, es como si la persona se clonara y se esparciera por la casa y sus alrededores y aunque no querramos se presentan, y lloramos y reimos, nos esperanzamos o prometemos el olvido... pero como olvidarla cuando desearìa volver a coincidir con su mirada.
La Maga estarà tomando un mate, acà son 3 horas menos que en La Plata, viendo quizàs una Pelìcula de Lars Von Liers, platicando con los amigos de su gheto, estudiando hasta que los pàrpados se le hinchen o la angustia se apodere de ella o simplemente durmiendo el sueño de la libertad, de estar sin esos miedos y alcanzar los deseos alcanzables, si soy algo optimista, quizàs tambièn piense en esta orilla y en mi mirada cuando tomamos el ùltimo cafè y el abrazo antes de dejarla partir para tomar el aviòn; dònde estè la maga estarè tambièn en un largo flashback, esperando que el dios del presente un dìa nos perdona y nos abra la puerta de la coincidencia.
Dònde estarà la Maga, mientras tomo lo que resta de mi taza de cafè y la beso en este espacio dulcemente, deseando que este beso con sabor a cafè lleguen hasta el sur de su corazòn y presienta que no la olvido y que extraño extrañarnos juntos, cuando somos uno.