Los que no creen que las tortugas pueden volar,
los de las palabras ciertas
quienes sòlo apuestan a lo acertado
quienes no manchan sus ropas
ni sus cuerpos
ni sus almas
por transitar una madrugada enredados
por ese dolor dulzón del placer.
Los cerrajeros de la verdad
Tontos todos ellos
porque no saben del cielo
ni las estrellas
ni de los poetas que tienen a la ciudad
por musa
Tontos por ser
chantajistas
rateros de ilusiones
poseedores de toda posibilidad
machos con conciencia feminista
feministas con deseo de macho
quienes censuran a lo relativo
de una madrugada
aquellos que escapan del fuego
tontos todos ellos
porque no veràn esta ciudad
floreciendo
de este pantano sideral.