El silencio se rompe con las palabras. Despuès de un tiempo de ausencia vuelvo a este espacio, escribiendo y rehaciendo historias. Muchas cosas han sucedido en estos meses, de todo tipo y todos colores, pero lo màs importante es que mi chica polaca alemana sigue tomada de mi mano, conversando sobre todas las cosas que no le gustan y los sueños que provoca en su sonrisa cada día que compartimos, tengo un año màs de cuando dejè de escribir por esta bitácora, sin embargo continuamos creando esas instantàneas del diario devenir de los días porteños.
En una visita a Veracruz, Julio Cortázar se hospedó en el hotel Mocambo, de esa experiencia él escribió un texto, el cual aparece en el reciente libro inèdito llamado Papeles Inesperados. El fin de semana, de la mano de una mujer de ojos oscuros y sonrisa amorosa, estuvimos en el Hotel Cortázar y estas palabras surgieron de esa experiencia amorosa
Èl tomó su dosis de alprazolam, el pánico comenzó a diluirse, mientras ella se alejaba para siempre, con el testamento en sus tacones y las razones en su maleta Lotto. Dos horas despuès el olvido tocò a su timbre, èl no lo escuchó, por eso tardò tanto en abrirle la puerta.
Soy aquel que en este instante te mira y regala unas instàntaneas urbanas. Nací en tu mirada, para quedarme en la memoria de tus actos. De profesiòn comunicólogo, aprendiz de nada, bebedor asiduo de madrugada. Odio las dobles morales, Arjona, las santas, los mustios, los perfectos, los que no desnudan sus verdades, los congruentes, las optimistas, los que dan consejos, las mujeres que no usan escote en su corazòn, las intelectuales de cafè, los nenes de mami que son ejemplos para todos, los enemigos de los vicios, los aficionados al televisor en horario triple A.... soy aquel que en este instante te dice HOLA.